La incertidumbre en el Golfo y el cierre de Ormuz dejan a Irán como actor decisivo para la normalización del suministro energético mundial.
Una carta enviada esta semana por Saudi Aramco a sus compradores internacionales reveló un cambio significativo en la dinámica del mercado energético: Irán, y no Estados Unidos, parece tener ahora la capacidad de determinar cuándo podrá normalizarse el flujo global de petróleo.
En la comunicación, Aramco informó que aún no puede confirmar qué puerto utilizará para exportar sus cargamentos de abril, lo que deja abierta la posibilidad de operar tanto por el mar Rojo como por el golfo Pérsico.
Un comprador habitual de petróleo saudita comentó sobre la carta, dada la guerra en curso en la región del Golfo y el cierre del estrecho de Ormuz: «Quizás sería mejor contactar con Irán para averiguar cuándo terminará esta guerra y así poder recibir mi petróleo».
La percepción en Medio Oriente y en los mercados internacionales es que, aunque Estados Unidos e «Israel» podrían declarar el fin de las hostilidades en cualquier momento, la verdadera capacidad de desbloquear el comercio energético recae en Irán.
Ejecutivos del sector energético advierten que ni un alto al fuego inmediato ni garantías de seguridad estadounidenses bastarían para restablecer el transporte marítimo y la producción. La amenaza iraní —directa o a través de aliados en Yemen, Irak y otros países— sigue siendo un factor determinante.
Según estimaciones citadas por Reuters, la capacidad de Irán para producir y desplegar drones de bajo costo le permite interrumpir o paralizar el tráfico marítimo, incluso después de un eventual cese de hostilidades.
La exanalista de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y ahora en RBC Capital Markets, Helima Croft, señala que Irán está enviando un mensaje claro: «No existen refugios seguros y Washington no controla los términos de la escalada».
Analistas de Morgan Stanley y Rapidan Energy coinciden en que la inestabilidad podría prolongarse durante semanas, incluso con una resolución rápida del conflicto.
Las compañías petroleras internacionales podrían enfrentar retrasos en su retorno al Golfo, afectando la reactivación de yacimientos y la seguridad de los tanques de almacenamiento.
En este contexto, el presidente Donald Trump declaró que Estados Unidos podría enviar escoltas militares para restablecer el tráfico en el estrecho de Ormuz, e instó a sus aliados a contribuir con buques de guerra para asegurar esta vía marítima.
Sin embargo, un alto funcionario energético del Golfo advirtió que una escolta naval no será suficiente sin un acuerdo directo entre Estados Unidos, «Israel» e Irán que garantice el fin de los ataques o amenazas a la navegación.
Por ahora, muchos petroleros permanecen atracados a la espera de garantías de paso seguro, en lo que la Agencia Internacional de Energía describió como la interrupción más grave jamás registrada en el suministro de petróleo y gas.
Funcionarios iraníes han reiterado que el estrecho de Ormuz permanece abierto y bajo vigilancia, pero que no permitirán el paso de buques estadounidenses, israelíes o de sus aliados, en un contexto de creciente tensión tras la agresión contra la República Islámica. Almayadeen.
