La Central Obrera Boliviana aseguró que las movilizaciones sociales rebasaron a las dirigencias sindicales y aumentan las demandas de renuncia presidencial.
El secretario general de la Central Obrera Boliviana (COB), Claudio Choque, aseguró que las movilizaciones sociales en Bolivia han superado el control de las dirigencias sindicales y que las bases exigen cada vez con más fuerza la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
El dirigente atribuyó el incremento de la tensión social al deterioro económico, la escasez de combustible, el aumento en los precios de productos básicos y la respuesta gubernamental frente a las protestas.
En declaraciones a Radio Éxito, Choque sostuvo que las órdenes de aprehensión emitidas contra dirigentes sociales y sindicales no frenarán las movilizaciones.
Entre los señalados se encuentra Mario Argollo, ejecutivo de la Central Obrera Boliviana, investigado por presuntos delitos relacionados con las recientes protestas.
El representante sindical afirmó que las acciones judiciales podrían profundizar la radicalización del conflicto social.
“Nosotros solo somos portavoces de las bases”, declaró Choque.
El dirigente aseguró que la exigencia de salida del presidente y de su gabinete proviene directamente de ciudadanos movilizados en carreteras y ciudades.
También acusó al gobierno de no responder oportunamente a las demandas sociales, situación que —según afirmó— provocó bloqueos, enfrentamientos y problemas de desabasto en distintas regiones del país.
Las movilizaciones impulsadas por sindicatos, organizaciones campesinas y sectores populares se han intensificado durante las últimas semanas.
Choque expresó disposición para sostener conversaciones con el gobierno boliviano, aunque condicionó cualquier acercamiento a la cancelación de órdenes de captura y a la liberación de personas detenidas durante las protestas.
Además, propuso que una eventual reunión se lleve a cabo en un “territorio neutral” y no en la Casa Grande del Pueblo, sede oficial del Ejecutivo.
“El Gobierno tiene que bajar de las nubes y conversar sinceramente con los sectores movilizados”, afirmó
La tensión política ocurre en un contexto de dificultades económicas, escasez de combustible y presión sobre productos básicos en Bolivia.
Las protestas mantienen bloqueos carreteros y movilizaciones en varias regiones del país, mientras sectores sindicales acusan al gobierno de priorizar la represión sobre el diálogo.
