“Es peligroso e irresponsable”
Tras el ataque de Israel y Estados Unidos contra unas refinerías de gas iraníes en la Zona Económica Especial de Energía de Pars Sur, en Asalouye, costa sur, el gobierno de Qatar manifestó su molestia, debido a que la parte norte pertenece a Qatar, que ha condenado el ataque como un paso “peligroso e irresponsable”.
El ataque ha enfurecido a Qatar, estrecho aliado de Estados Unidos, que lo califica como un paso “peligroso e irresponsable” y apunta a Tel Aviv.
“Los ataques israelíes contra instalaciones vinculadas al yacimiento Pars Sur de Irán, una extensión del yacimiento North Field de Qatar, constituyen una medida peligrosa e irresponsable en medio de la actual escalada militar en la región”, ha dicho el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Majed Al Ansari, en X.
En el comunicado hace un llamamiento a todas las partes para que actúen “con moderación” y respeten el derecho internacional, y les pide que trabajen para rebajar las tensiones “de manera que se preserve la seguridad y la estabilidad de la región”. “Atacar las infraestructuras energéticas constituye una amenaza para la seguridad energética mundial”, dice.
Emiratos Árabes Unidos también ha condenado el ataque, sin mencionar la autoría. “Atacar las instalaciones energéticas vinculadas al yacimiento de gas Pars Sur en la República Islámica de Irán, que es una extensión del yacimiento North Field en el Estado hermano de Qatar, constituye una escalada peligrosa”, dice el Ministerio de Relaciones Exteriores emiratí en un comunicado.
“Atacar la infraestructura energética supone una amenaza directa para la seguridad energética mundial… Además, conlleva graves repercusiones medioambientales y expone a la población civil, la seguridad marítima y las instalaciones civiles e industriales vitales a riesgos directos”.
El proyectil alcanzó una parte de las instalaciones de gas, tras lo que los equipos de rescate y de extinción de incendios comenzaron a combatir el fuego, según declaró un responsable de seguridad de Busher, la ciudad en la que se encuentra la refinería. El gobernador de Asaluyeh, en declaraciones a la agencia semioficial Tasnim, dijo que los bombardeos provocaron incendios en varias partes de la instalación, pero que los bomberos y las fuerzas de rescate consiguieron contener el fuego “lo más rápidamente posible” y “la situación en la zona está ahora completamente bajo control”, sin que el ataque haya dejado víctimas.
La Compañía Nacional Iraní de Gas afirma que “parte de las unidades de refinado” han resultado dañadas en el ataque, pero asegura que la red de gas del país se mantiene “estable”. “Las fuerzas [de la empresa] están plenamente presentes en la región y están gestionando la situación y restableciendo la normalidad”, dice en un comunicado publicado por la agencia de noticias Tasnim.
Fuentes israelíes han asegurado al medio Axios que el ataque se ha coordinado con la Administración Trump y cuenta con su aprobación.
Según indican varios medios internacionales, se trata del primer ataque conocido contra una instalación de energía de Irán desde que empezó la guerra hace tres semanas: Estados Unidos e Israel se habían abstenido previamente de atacar estos objetivos, ya que podría dificultar la recuperación de los mercados mundiales. Tras el ataque, los precios del gas natural para entrega a un mes en el mercado TTF de Países Bajos y del petróleo brent, de referencia en Europa, se han disparado.
“Esto podría marcar el inicio de una nueva escalada de tensión en el golfo Pérsico, que iría más allá del cierre del estrecho de Ormuz y se extendería a ataques contra yacimientos de petróleo y gas e infraestructuras energéticas, lo que no haría sino agravar el impacto de la guerra en los precios de la energía”, dice en X Vali Nasr, autor de ‘La gran estrategia iraní’.
