El crudo Brent y el WTI suben más de cuatro por ciento tras un ataque iraní cerca del Estrecho de Ormuz, mientras aumentan los precios de la gasolina y el diésel en Estados Unidos.
El mercado energético registró un repunte después de que los precios del petróleo superaran los 91 dólares por barril, tras un ataque iraní contra buques estadounidenses e israelíes cerca del estrecho de Ormuz.
La subida del crudo generó temores de una posible interrupción del suministro mundial, ya que esta ruta marítima es uno de los principales cuellos de botella energéticos del planeta.
Según informó CNN, el crudo Brent, referencia mundial, aumentó casi un cuatro por ciento, hasta superar los 91 dólares por barril, después de haber registrado caídas durante la misma jornada.
El West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, también subió cerca de un 4,5 por ciento, situándose alrededor de 87 dólares por barril.
El repunte se produjo tras las fuertes caídas del martes, lo cual sugiere que los operadores del mercado se muestran escépticos respecto a si la propuesta de la Agencia Internacional de la Energía de liberar petróleo de las reservas estratégicas será suficiente para compensar la crisis de suministro.
Gasolina y diésel suben en Estados Unidos
En Estados Unidos, The New York Times informó que el precio de la gasolina aumentó por undécimo día consecutivo, alcanzando un promedio nacional de 3,58 dólares por galón, lo que representa un incremento del 20 por ciento para los conductores.
Paralelamente, el precio del diésel subió aún más rápido y alcanzó 4,83 dólares por galón, lo que supone un aumento del 28 por ciento desde el inicio de la guerra.
Analistas señalan que los precios de la gasolina suelen reaccionar con retraso respecto al crudo, por lo que los consumidores podrían experimentar nuevos incrementos en los próximos días.
La escalada militar en torno al estrecho de Ormuz ha intensificado la preocupación en los mercados energéticos internacionales, ya que una parte significativa del petróleo mundial transita por esta vía estratégica.
Cualquier interrupción prolongada del tráfico marítimo en esta zona podría provocar nuevos aumentos en los precios del petróleo y mayor volatilidad en los mercados energéticos globales.
