El canciller Bruno Rodríguez confirmó que Cuba estudiará el ofrecimiento de 100 millones de dólares de Washington, pese a la «guerra económica».
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, confirmó que el gobierno de Donald Trump formalizó por primera vez, mediante el Departamento de Estado, un ofrecimiento de ayuda valorado en 100 millones de dólares.
A pesar de la política de asfixia contra la isla, el canciller señaló que Cuba no tiene por práctica rechazar la cooperación extranjera que se ofrezca de buena fe y con fines genuinos de asistencia.
No obstante, Rodríguez advirtió que aún no se ha aclarado si este ofrecimiento de la administración de Donald Trump consistirá en efectivo o suministros, ni si se destinará a cubrir las necesidades más críticas como alimentos y medicinas.
El diplomático enfatizó que La Habana está dispuesta a escuchar las condiciones, siempre que se materialice sin maniobras políticas que intenten aprovechar el dolor de un pueblo bajo asedio.
Finalmente, el ministro reiteró que Cuba espera que se trate de una cooperación real y no de un intento de manipulación política en medio de las dificultades económicas que atraviesa la mayor de las Antillas debido al asedio estadounidense.
El canciller calificó como una «incongruencia» la aparente generosidad de quien somete a la nación a un castigo colectivo por medio de una guerra económica sostenida.
Subrayó que la ayuda llega en un momento donde el bloqueo energético y financiero, recrudecido bajo la gestión de Donald Trump, afecta severamente a todos los sectores de la sociedad cubana.
«La mejor ayuda que podría dar el gobierno de los Estados Unidos es desescalar las medidas del bloqueo», sentenció Rodríguez.
Para el gobierno cubano, el levantamiento de las restricciones comerciales sería el gesto más efectivo para aliviar las carencias que hoy enfrenta la isla debido a la hostilidad de la Casa Blanca.
Rodríguez también mencionó que Cuba no tiene inconvenientes en trabajar junto a la Iglesia Católica, con la cual existe una experiencia de cooperación larga y positiva.
Esta vía podría ser uno de los canales para materializar la ayuda, siempre bajo un marco de respeto que no vulnere la soberanía del país.
