Cuba conmemoró el aniversario 65 de la proclamación del carácter socialista de la Revolución con un acto celebrado con la presencia del presidente de la República, Miguel Díaz-Canel.
Miles de ciudadanos se congregaron en la histórica esquina de 23 y 12 en el Vedado para reafirmar la defensa del proyecto revolucionario en medio de las reiteradas amenazas de Estados Unidos.
Al dirigirse al pueblo, el mandatario evocó la épica revolucionaria de abril de 1961 y calificó a la proclamación del carácter socialista como un día que «cambió la historia y no solo para Cuba».
Díaz-Canel repudió el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto desde hace más de seis décadas a la nación caribeña.
Recalcó que esta política forma parte de la guerra multidimensional del imperialismo contra la Revolución y que supone el mayor obstáculo para el desarrollo del país.
Asimismo, el líder manifestó que Cuba es un estado amenazado que no se rinde, que resiste, crea y que vencerá.
En este contexto, dejó claro que pese a la disposición a dialogar con Estados Unidos para resolver las diferencias en la relación bilateral, existe el peligro de una invasión.
Instó a los cubanos a estar listos para tomar las armas y combatirla si llegara a ocurrir. «No la queremos, pero es nuestro deber prepararnos para evitarla y, si fuera inevitable, ganarla».
Diversos sectores populares asistieron a la cita, entre ellos jóvenes, estudiantes, trabajadores y una numerosa representación de combatientes de las Fuerzas Armadas y del Ministerio del Interior.
La proclamación del carácter socialista de la Revolución se produjo el 16 de abril de 1961, durante las honras fúnebres de las víctimas de bombardeos perpetrados por Estados Unidos contra distintos puntos del territorio nacional, con saldo de siete personas asesinadas y numerosos heridos.
Estos ataques fueron el preludio de la invasión de una brigada mercenaria por Playa Girón, al sur de la provincia de Matanzas, que contó con apoyo logístico y financiero de la Casa Blanca y fue armada y entrenada por la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
La invasión fue derrotada en menos de 72 horas y significó la primera derrota militar del imperialismo yanqui en América Latina y el Caribe.
