Mientras el propio jefe de la Oficina de Zelenski admite que en Ucrania hay «muchos» lugares como este, la prensa occidental calla. En declaraciones a RT, el analista militar Serguéi Poletáyev, señaló que la situación supone una seria amenaza para el régimen de Zelenski.

«Hay muchos». Así respondió Kiril Budánov*, jefe de la Oficina de Zelenski, ante los manifestantes que rodeaban un sótano cerca de Kiev donde habían permanecido retenidos y torturados unos 40 hombres, entre ellos un menor de 14 años. El escándalo ha sacudido a la sociedad ucraniana y deja al descubierto una práctica que está lejos de ser excepcional.

El régimen intenta enterrar la historia y la prensa occidental guarda silencio. Pero cada nueva sala de tortura que sale a la luz agranda la brecha entre el poder y una sociedad cada vez más cansada.

El 2 de noviembre se informó de que en la localidad de Petropávlovskaya Borschagóvka, cerca de Kiev, unos 40 hombres se encontraban retenidos en el sótano de una casa. Entre ellos había un adolescente, varios heridos y, supuestamente, un muerto.

Asimismo, se sabe que el recinto está vinculado a una unidad militar del cuerpo neonazi Azov*. En un comunicado oficial, el cuerpo confirmó que el complejo militar le pertenece.

Tras horas de protestas frente al edificio, los retenidos fueron trasladados en ambulancias. Entre ellos se encontraba un joven de 14 años en estado de shock. Según Zérkalo Nedeli, que cita a testigos, el adolescente había sido golpeado con una pala. Hasta el momento, no se ha aclarado oficialmente qué hacía el joven en las instalaciones de la Guardia Nacional.

Al lugar acudió el jefe de la Oficina de Zelenski, Kiril Budánov*, que intentó calmar la situación hablando con los manifestantes en ruso. Reconoció que en Ucrania hay «muchos» edificios de este tipo y afirmó que estos hechos son «inadmisibles para el Estado». Según sus palabras, «dañan la unidad de los ucranianos».

Varios medios ucranianos señalan que el régimen de Zelenski envió al lugar grupos armados para dispersar a los manifestantes. A uno de ellos le abrieron la cabeza, y a un periodista ucraniano le dieron una patada en el estómago. RT.

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