Chihuahua. Vaya novelón el que están protagonizando el panismo chihuahuense y que ha encendido las alarmas a nivel nacional ante la inminente derrota electoral, pero también moral del panismo en Chihuahua, no es necesario recordar con detalles lo sucedido durante el fin de semana pasado en donde desde la fiscalía de Chihuahua, a cargo directamente de la gobernadora María Eugenia Campos Galván, saliera la orden de aprehensión en contra de su ex amigo y ex fiscal, César Jáuregui Moreno, quien terminó por cargar toda la culpa de la intromisión de agentes de la CIA en territorio nacional, claro está, por el dedo de la actual gobernadora panista.

Y así se desenvuelve esta lamentable, trágica y hasta cómica historia política que los chihuahuenses viven cada fin de sexenio estatal, al menos a´si se recuerda desde hace dos gobernadores atrás, con el corrupto de César Duarte, luego el traidor de Javier Corral y ahora, con un engendro surgido de esos esos, Maru Campos, empantanada en sus propias mentiras e hipocresías, la traición será tal vez su adjetivo más distintivo que reñirá con el de su corrupción, solo la historia la dirá.

Sin embargo, es necesario separar un poco el abanico de consecuencias que tendrá la postura de Maru Campos en el ámbito político, no solo para ella en lo individual, sino para el panismo de Chihuahua, que hoy padece uno de sus peores descalabros, incluso mucho mayor que cuando Corral utilizó el aparato del estado contra la misma Maru en aquel 2021.

A Eugenia Campos se le ha señalado principalmente de traidora, y para muchos es obvio y no se necesita de una explicación de los motivos que llevan a tildar a la mandataria con este asqueroso calificativo, pues la traición desde tiempos inmemorables es una de las peores acciones por parte de los humanos, se trata pues de lastimar y acabar con la confianza de sus más cercanos, la política es muy dura en momentos como estos, además de las difíciles circunstancias en las que se encuentra el PAN y sus aliados de cara a las elecciones del 2027.

Traición 1. En abril de este año surge el escándalo por la intervención directa de agentes de la CIA con las autoridades de Chihuahua, algo ilegal establecido en la misma constitución y otras leyes de seguridad nacional, algo que llevó a la derecha chihuahuense a sumarse a la defensa de Maru Campos, evidentemente con una postura de traición a la patria, porque la intervención de extranjeros en territorio mexicano, operando de la mano con el gobierno de Chihuahua, no es cosa menor, mucho menos en los actuales tiempos de la política internacional donde Estados Unidos abiertamente mete sus manos en los gobiernos del continente americano.

Se trata pues de una traición patriótica en lo moral, y de una traición y vulneración a la soberanía nacional, cosa que poco importo, o nada en lo absoluto para el panismo de Chihuahua, encabezada por la misma gobernadora Eugenia Campos que ante el escándalo se vio obligada a salir a defender aquel operativo donde supuestamente murieron a causa de un «accidente» dos agentes de la CIA, también supuestamente, por un operativo conjunto con autoridades de seguridad de Chihuahua, para desmantelar un laboratorio clandestino de drogas, en donde se debe destacar, no hubo ni un detenido.

Las justificaciones de César Jáuregui en aquel momento, además de contradictorias y ridículas, evidenciaron una clara intromisión de la agencia estadounidense con la autoridad estatal de Chihuahua, tal fue el lamentable papel de Jaúregui en defender la presencia de los extranjeros, que días después tuvo que anunciar «su renuncia», mientras Maru y el panismo mantenían su defensa en ese misterioso operativo; ahora podemos darnos cuenta que tal vez no se trató de una renuncia, sino de un despido, o algo más.

Fue así que Eugenia Campos sacó la billetera y se dirigió a la Ciudad de México para repartir billetazos a los medios nacionales y le dieran espacio para defender su postura, sin embargo la estrategia mediática no funcionó, debido a los deslices, trabas y contradicciones, no se diga del mismo reconocimiento descarado que hizo la gobernadora ante el cuestionamiento de su conocimiento de los agentes de la CIA en conjunto con su gobierno, obvio, a nivel nacional quedó más que demostrado su traición a la constitución mexicana, simplemente una traición descarada y consensuada para la seguridad de México, primera traición pública.

Traición 2. Habiendo pasado el peor momento para Eugenia Campos, con un Jáuregui fuera de la fiscalía y en donde poco tiempo después el panismo tuvo que obligar a los empleados del gobierno estatal y en municipio, el alcalde Marco Bonilla a los trabajadores del ayuntamiento, asistir a un evento de respaldo a a la gobernadora, esto tras una histórica marcha por parte de morena en defensa de la soberanía, en donde por cierto, se usó todo el aparato del estado y los medios de comunicación para atacar y desdeñar esta marcha.

Es aquí donde la figura de César Jaúregui comenzó a retomar su lugar en el panismo de Chihuahua, puesto que ante los rumores de su paradero y en donde hasta se aseguraba que ya habría pasado a Estados Unidos a protegerse, y a ser protegido, reapareció en este evento de defensa a la gobernadora y donde sus cercanos se le unieron en una pequeña marcha que salió desde la Deportiva hasta el Centro de Convenciones, vaya espectáculo de honorabilidad por parte de Jáuregui para con la gobernadora, pues se sabía que ya había un quiebre entre ambos, sin embargo Jáuregui ahí estaba, sumado a esa defensa de la mandataria y de la postura del panismo en traicionar a México y seguir culpando al gobierno de México como un «narcogobierno».

Es por esto que el panismo, el priísmo y todos sus aliados, incluyendo la mayoría de las líneas editoriales de los medios de comunicación se volcaron en defender de manera descarada la injerencia de Estados Unidos, más allá de lo partidista, lograron sumar a la derecha empresarial y hasta algunos sectores de la iglesia para su traidora causa, como en los años ochenta, es más, hasta ahí surgió la estúpida idea de impulsar a Maru a la candidatura por la presidencia en 2030, ellos en su lógica vieron esa traición a la patria como su principal bandera en contra del Gobierno de México, tal vez por la borrachera de la derecha latinoamericana que han llegado al poder a base de golpes de estado, fraudes y traición a sus propias patrias.

Pero la historia nunca juega del lado de los traidores y no pasó mucho tiempo para que esta campaña de apátridas se desintegrara de manera épica, y fue la semana pasada cuando en una entrevista, la gobernadora, esa misma que se había convertido en la «imagen» de una parte de la derecha mexicana, por su postura de traidora, se volcara de manera estrepitosa contra todo ese sector que abiertamente han respaldado la intromisión gringa, fue ella misma la que sepultó a todos.

Maru, aventó el dardo envenenado contra César Jaúregui y advirtió que su ex amigo y aliado político, sería el verdadero responsable de la intromisión de los agentes de la CIA, en pocas palabras, culpó de traidor a la patria a Jáuregui, sin mencionar esas palabras le había dado la espalda también a todas esas personas que se habían sumado meses atrás en negar la injerencia y hasta defenderla.

Traición 3. En esa entrevista, Eugenia se lavó las manos y dirigió todo el peso de la ley en contra del ex fiscal, por lo que dos días después sus palabras se materializaron en la detención de César Jáuregui; el espectáculo había comenzado y el panismo de Chihuahua, enmudeció.

La fiscalía estatal, a cargo de Gilberto Loya realizó la detención, como si se tratara de un enemigo público, que posiblemente para la mayoría de los mexicanos así es, pero para el panismo, fue un baldazo de agua fría, ver como los elementos de la fiscalía, o sea, de la gobernadora, ponían las esposas a Jáuregui y todos los medios publicaron videos, fotos y todo tipo de especulaciones, aún no se creía que la gobernadora hubiera realizado tal instrucción.

Esta tercera traición es la que ha calado verdaderamente a los panista de cepa de Chihuahua, porque fueron testigos de la traición personal que realizó Eugenia Campos a César Jáuregui, el hombre que posiblemente la llevó a la presidencia municipal, a la gubernatura y sobre todo, en su defensa cuando Corral intentó impedirle la candidatura a la gubernatura en 2021, no se diga de toda la historia política de Maru que no podría contarse sin César Jáuregui.

Y es que lo que cala en el panismo, más allá de la traición a la patria y la traición a la postura de injerencia extranjera, es esta traición personal, contra quien la mayoría de los panistas de a pie respaldan para que sea el candidato a la presidencia municipal de Chihuahua, César Jáuregui encabeza en las encuestas del panismo, la figura favorita para suceder al blandengue de Marco Bonilla.

Meses atrás, comenzó a vislumbrarse el favoritismo de Eugenia Campos para con su secretario general, el ex priísta Santiago de la Peña, quien por cierto, tomó el lugar de Jáuregui cuando Maru lo envió a la fiscalía, también es sabido que la salida de Rafael Loera, el ex secretario de desarrollo humano, recae en mucho en la lengua venenosa de Santiago y su cercanía con la gobernadora.

Jáuregui comenzó a raspar suela en las calles de Chihuahua, en busca de los verdaderos panistas y del respaldo de ellos ante la intentona de dedazo de Maru para esa candidatura a la alcaldía, cosa que no había logrado De la Peña ni con todo el aparato del gobierno estatal, la cosa empezó a dificultarse para Maru y Santiago, mientras Jáuregui comenzaba a resultar más incomodo de lo pensado, sobre todo cuando se le dio luz verde para buscar la candidatura a la alcaldía, Santiago Taboada dijo que no importaba si alguien tenía carpetas de investigación, en evidente referencia a Jáuregui, un día después César Jáuregui fue detenido por la fiscalía de Maru.

Ahora, a pesar de que el Poder Judicial de Chihuahua dio la liberación de Jaúregui para que siguiera su proceso en libertad, la Fiscalía General de la República (FGR), lo estaba esperando para llevarlo a enfrentar la justicia nacional, ahora si de forma abierta, por traición a la patria, esto porque la gobernadora se lavó las manos, desconoció lo que meses atrás defendió y ordenó la captura de Jáuregui, ya sea para entregarlo al Gobierno de México, tal como pasó, o posiblemente para acalambrar al que le venía peleando la candidatura a la alcaldía de Chihuahua, tal vez la federación no podía permitir que se repitiera la historia de César Duarte, no lo sabemos, lo que sí sabemos es que Maru Campos traicionó a México, traicionó al panismo y traicionó a César Jáuregui. El Ahuizote.

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